La Antártida se cruzó por primera vez por tierra el 2 de marzo de 1958, cuando la expedición transantártica de la Commonwealth llegó a Scott Base, en el estrecho de McMurdo, después de recorrer aproximadamente 3.473 kilómetros desde la base Shackleton, junto al mar de Weddell, pasando por el Polo Sur. La operación fue dirigida por el británico Vivian Fuchs y contó con el apoyo decisivo del equipo neozelandés de Edmund Hillary, que abrió rutas, instaló depósitos de combustible y alimentos y alcanzó el Polo Sur por tierra el 4 de enero de 1958.
La travesía no fue una simple carrera de exploradores. Formó parte del esfuerzo científico internacional del Año Geofísico Internacional de 1957-1958 y combinó geología, glaciología, meteorología, gravimetría y estudios sísmicos. Para lograrlo, los expedicionarios tuvieron que transportar combustible, atravesar zonas sin mapas detallados y mantener en funcionamiento vehículos sobre nieve, hielo, grietas y pendientes desconocidas.
Por qué se quiso cruzar la Antártida
A mediados del siglo XX, llegar al Polo Sur ya no representaba el mismo desafío que durante las expediciones de Roald Amundsen y Robert Falcon Scott. El siguiente gran objetivo geográfico era atravesar el continente de una costa a otra, utilizando medios terrestres y pasando por el Polo.
La idea tomó forma durante los preparativos del Año Geofísico Internacional, un programa científico que reunió a decenas de países entre julio de 1957 y diciembre de 1958. La Antártida era esencial para estudiar el clima, el hielo, el campo magnético, la atmósfera superior y la estructura geológica del planeta. Una travesía interior permitiría además obtener mediciones en regiones que todavía no habían sido recorridas por vehículos.
El proyecto recibió apoyo de varios países de la Commonwealth. Vivian Fuchs asumió la dirección general y organizó la partida desde el sector del mar de Weddell. Edmund Hillary dirigió el componente neozelandés, con base en la costa del mar de Ross. La expedición, por tanto, se diseñó como una operación coordinada desde dos extremos del continente, no como un único grupo que avanzara desde el comienzo hasta el final.
Cómo se preparó la expedición transantártica
La preparación comenzó años antes de la travesía final. En el lado occidental de la Antártida, el equipo británico estableció la base Shackleton sobre la plataforma de hielo Filchner, cerca del mar de Weddell. Allí se reunieron vehículos, combustible, alimentos, equipos científicos y materiales para sobrevivir durante el invierno polar.
En el lado oriental, el grupo neozelandés construyó Scott Base, en la isla de Ross. Desde allí debía ayudar a preparar el tramo final del recorrido. La tarea de Hillary consistía principalmente en reconocer rutas y colocar depósitos de suministros para que Fuchs pudiera continuar después de cruzar el Polo Sur.
El transporte dependía de vehículos de orugas y tractores adaptados para funcionar en temperaturas extremas. El equipo de Fuchs utilizó seis vehículos, entre ellos máquinas Sno-Cat, tractores Weasel y un vehículo Muskeg modificado. Hillary y sus compañeros emplearon tractores agrícolas Massey Ferguson transformados para desplazarse sobre la nieve. También se recurrió a trineos tirados por perros y a aviones para explorar, transportar carga y lanzar suministros.
La cronología de la primera travesía terrestre
El grupo de Fuchs salió de la base Shackleton en noviembre de 1957. La columna avanzó hacia el interior del continente siguiendo un itinerario que exigía superar pendientes, grietas y grandes zonas de hielo aún poco conocidas. La expedición transportaba equipos científicos y debía vigilar constantemente el consumo de combustible, porque un fallo logístico podía dejar inmovilizados a los vehículos a cientos de kilómetros de cualquier ayuda.
Mientras tanto, Hillary y cuatro compañeros partieron desde Scott Base. Su misión era establecer depósitos hacia el Polo Sur, pero el ritmo del avance y las condiciones del terreno les permitieron intentar llegar antes de lo previsto. El 4 de enero de 1958 alcanzaron el Polo Sur en vehículos, convirtiéndose en el primer grupo que llegaba allí por tierra desde la expedición de Scott de 1912 y en el primero que lo hacía utilizando vehículos motorizados.
La decisión de Hillary generó tensiones con Fuchs y con los responsables de la organización. El neozelandés debía apoyar la travesía y preparar el camino, no competir con el jefe de la expedición por la llegada al Polo. Sin embargo, sus depósitos y la ruta que abrió resultaron fundamentales para el tramo posterior.
Fuchs y su grupo llegaron al Polo Sur el 19 de enero de 1958. Allí se encontraron con Hillary y con el personal de la estación estadounidense Amundsen-Scott. Después de completar las mediciones y reorganizar la carga, el equipo británico continuó hacia el mar de Ross siguiendo los depósitos instalados por los neozelandeses.
El 2 de marzo, tras 99 días de viaje y unos 2.158 kilómetros recorridos por la columna de Fuchs, la expedición llegó a Scott Base. La distancia total de la ruta transcontinental se estima en aproximadamente 3.473 kilómetros si se considera el conjunto del recorrido entre el mar de Weddell y el estrecho de McMurdo. La Antártida había sido atravesada por tierra por primera vez, pasando por el Polo Sur.
Qué dificultades enfrentaron los exploradores
El principal obstáculo no fue únicamente el frío. Los vehículos debían avanzar sobre superficies cambiantes: nieve blanda, hielo compacto, zonas de presión y pendientes que podían ocultar grietas. Una avería mecánica podía obligar a descargar suministros, reparar piezas en condiciones muy difíciles o abandonar parte del equipo.
El combustible era otro problema decisivo. Cada vehículo debía arrastrar remolques con reservas, pero ese peso reducía la velocidad y aumentaba el consumo. Por eso los depósitos previamente instalados por Hillary tenían tanta importancia. Sin ellos, Fuchs habría necesitado llevar una carga todavía mayor o habría tenido que reducir el alcance científico de la expedición.
La orientación también era compleja. La mayor parte del trayecto discurría por una superficie blanca y uniforme, sin referencias visibles. Los exploradores dependían de observaciones astronómicas, brújulas, mapas incompletos, fotografías aéreas y señales colocadas a lo largo de la ruta. El trabajo de reconocimiento realizado desde aviones y vehículos permitió localizar pasos practicables a través de glaciares y zonas montañosas.
A pesar de estas dificultades, el equipo logró mantener una disciplina logística rigurosa. Las jornadas se organizaban en torno al estado del terreno, el tiempo disponible y la necesidad de registrar datos científicos. La expedición no podía limitarse a avanzar: debía documentar el territorio que estaba cruzando.
Qué investigaciones se realizaron durante el recorrido
La travesía aportó información sobre la estructura y el comportamiento del interior antártico. Los científicos efectuaron mediciones gravimétricas para estudiar variaciones de la gravedad, registros sísmicos y observaciones relacionadas con el espesor del hielo y la composición del terreno bajo la capa helada.
También se recopilaron datos meteorológicos y glaciológicos. El recorrido ayudó a mejorar los mapas de grandes sectores del continente y permitió comparar las condiciones de las plataformas de hielo, los glaciares y la meseta polar. Estos resultados se integraron en el marco científico del Año Geofísico Internacional, que impulsó una cooperación internacional sin precedentes en la Antártida.
La expedición demostró además que era posible mantener una operación terrestre de larga distancia en el interior del continente mediante vehículos especializados, apoyo aéreo y depósitos de suministros. Ese conocimiento influyó en posteriores travesías, campañas geológicas y operaciones logísticas de las bases antárticas.
Qué cambió después de la expedición
La primera travesía terrestre convirtió a la Antártida en un espacio más conocido y cartografiado, aunque siguió siendo uno de los entornos más difíciles del planeta. La operación reforzó el valor de la cooperación entre países que mantenían intereses políticos distintos en el continente.
El Año Geofísico Internacional mostró que la investigación compartida podía reducir la rivalidad territorial y militar. Ese clima de colaboración contribuyó a la firma del Tratado Antártico en diciembre de 1959, que reservó el continente para fines pacíficos y científicos. La expedición de Fuchs no fue la única causa del tratado, pero formó parte del contexto que hizo posible ese acuerdo.
La hazaña también consolidó las carreras de sus protagonistas. Fuchs continuó vinculado a la investigación antártica y dirigió posteriormente el British Antarctic Survey. Hillary quedó asociado no solo con el Everest, sino también con la exploración y la construcción de Scott Base. Sin embargo, el éxito no debe atribuirse a una sola figura: dependió de técnicos, pilotos, científicos, mecánicos y equipos de apoyo que hicieron posible el cruce.
Preguntas frecuentes
¿Quién cruzó primero la Antártida por tierra?
La expedición de la Commonwealth dirigida por Vivian Fuchs completó la primera travesía terrestre del continente el 2 de marzo de 1958. Edmund Hillary encabezó el grupo neozelandés que preparó parte de la ruta y los depósitos.
¿La expedición pasó por el Polo Sur?
Sí. La ruta conectó la base Shackleton, junto al mar de Weddell, con Scott Base, en el mar de Ross, pasando por el Polo Sur.
¿Por qué fue importante la travesía de 1958?
Demostró que era posible atravesar el interior antártico con vehículos y apoyo logístico, produjo datos científicos valiosos y reforzó la cooperación internacional que acompañó al Año Geofísico Internacional.

