Abebe Bikila ganó el maratón de los Juegos Olímpicos de Roma el 10 de septiembre de 1960 corriendo descalzo por las calles de la capital italiana. El atleta etíope completó los 42,195 kilómetros en 2 horas, 15 minutos y 16,2 segundos, una marca que fue registrada como mejor tiempo mundial. Su victoria convirtió a Bikila en el primer campeón olímpico negro procedente de África y dio a Etiopía su primer oro olímpico. La imagen del corredor atravesando de noche la Vía Apia, bajo la luz de las antorchas, se convirtió en uno de los momentos más reconocibles de la historia del deporte.
Por qué Abebe Bikila corrió descalzo en Roma
Bikila no llegó a Roma como una celebridad internacional. Era un corredor de fondo de 28 años, miembro de la Guardia Imperial etíope y relativamente desconocido fuera de su país. Durante la preparación olímpica, el calzado proporcionado para la carrera no le resultó adecuado. En lugar de competir con unas zapatillas que le causaban molestias, decidió correr sin ellas, una elección que ya había probado en los entrenamientos.
La decisión no fue una maniobra publicitaria ni una protesta contra el equipamiento deportivo. Fue una solución práctica para competir en las mejores condiciones que consideraba posibles. La carrera se celebró sobre asfalto y adoquines, de modo que correr descalzo implicaba un riesgo considerable. Sin embargo, Bikila estaba acostumbrado a entrenar y desplazarse por terrenos duros en Etiopía, y su preparación le permitió soportar el recorrido.
También es importante evitar una simplificación frecuente: el triunfo no se explica únicamente por la ausencia de calzado. Bikila había desarrollado una gran resistencia, contaba con una preparación metódica bajo la dirección del entrenador sueco Onni Niskanen y había ganado la prueba de selección etíope pocas semanas antes de los Juegos. Su victoria fue el resultado de una combinación de condición física, estrategia, experiencia creciente y adaptación al recorrido.
Cómo se preparó el corredor etíope
Abebe Bikila nació en 1932 en la región de Shewa, en Etiopía. Durante su juventud trabajó como pastor y más tarde ingresó en la Guardia Imperial. Allí comenzó a entrenar con regularidad y descubrió que tenía aptitudes excepcionales para las carreras de resistencia.
Su incorporación al atletismo de alto nivel fue relativamente tardía. Antes de Roma no había construido una carrera internacional extensa, pero el sistema de entrenamiento de Niskanen le ayudó a transformar su resistencia natural en rendimiento competitivo. El preparador combinó sesiones de carrera, disciplina militar y trabajo en altitud, un factor que posteriormente se asociaría con la tradición de los fondistas etíopes y kenianos.
En las pruebas de selección celebradas en Addis Abeba, Bikila venció con autoridad. La carrera se disputó a unos 2.400 metros sobre el nivel del mar y terminó con un tiempo de 2:21:23. Aun así, la marca no garantizaba que pudiera imponerse en Roma: el maratón olímpico reunía a corredores experimentados, entre ellos el soviético Sergey Popov, campeón europeo y uno de los favoritos.
Qué ocurrió durante el maratón de Roma
La prueba comenzó a las 17:30, una hora elegida para reducir el impacto del calor. El recorrido atravesó distintos puntos de Roma y reservó para el final un tramo especialmente simbólico: los atletas avanzaron por la antigua Vía Apia antes de llegar al Arco de Constantino, junto al Coliseo.
Desde los primeros kilómetros, Bikila se mantuvo en el grupo de cabeza. El marroquí Rhadi Ben Abdesselam, campeón mundial de campo a través, fue su rival más directo. Ambos marcaron un ritmo elevado y se separaron progresivamente del resto de los participantes. Al alcanzar la mitad de la carrera, habían completado el recorrido en aproximadamente 1 hora y 6 minutos, una velocidad muy exigente para la época.
La carrera se convirtió en un duelo entre Bikila y Rhadi. Durante buena parte de la prueba, el corredor marroquí parecía capaz de resistir el ritmo del etíope. Sin embargo, Bikila mantuvo una cadencia constante y esperó hasta los kilómetros finales. A falta de aproximadamente un kilómetro, aceleró y abrió una distancia decisiva.
El último tramo se disputó casi en la oscuridad. Las antorchas colocadas a lo largo de la Vía Apia iluminaban parcialmente el camino, mientras el público observaba cómo el corredor descalzo se acercaba al arco de llegada. Bikila cruzó la meta en 2:15:16,2, con una ventaja de algo más de 25 segundos sobre Rhadi Ben Abdesselam. El neozelandés Barry Magee terminó tercero.
Qué récord estableció Abebe Bikila
La marca de Bikila fue reconocida como mejor tiempo mundial del maratón. Superó por menos de un segundo el registro anterior de Sergey Popov, una diferencia mínima que muestra hasta qué punto fue ajustada la mejora. En el contexto de 1960, el resultado tuvo un valor especial porque se consiguió en una final olímpica, con un recorrido urbano y ante una competencia internacional de primer nivel.
La victoria también tuvo una dimensión histórica. Etiopía llevaba pocos años participando con regularidad en el movimiento olímpico y todavía era presentada en muchos países desde perspectivas coloniales o exotizantes. Bikila no solo ganó una carrera: demostró que un deportista africano podía dominar una de las pruebas más exigentes del programa olímpico. Su triunfo llegó en un periodo en el que numerosos países africanos estaban alcanzando la independencia, por lo que fue interpretado como una señal de capacidad, dignidad y presencia internacional.
Por qué su victoria tuvo un impacto mundial
El maratón de Roma fue uno de los primeros grandes acontecimientos olímpicos ampliamente difundidos por televisión. Las imágenes de Bikila corriendo descalzo, de noche y junto a monumentos de la Roma antigua, dieron a su victoria una fuerza visual excepcional. El contraste entre el escenario imperial italiano y el atleta etíope convirtió la carrera en una narración deportiva fácil de recordar, aunque su significado histórico fue más profundo que la fotografía de sus pies desnudos.
Su triunfo ayudó a modificar la percepción internacional del atletismo africano. En las décadas siguientes, corredores de Etiopía y Kenia dominaron numerosas pruebas de fondo. Atletas como Mamo Wolde, Kip Keino, Haile Gebrselassie, Kenenisa Bekele y Eliud Kipchoge pertenecen a generaciones distintas, pero la historia deportiva suele situar a Bikila como uno de los pioneros de esa transformación.
El impacto se reforzó cuatro años después. En los Juegos Olímpicos de Tokio de 1964, Bikila volvió a ganar el maratón, esta vez con zapatillas, y estableció otra mejor marca mundial: 2:12:11,2. Se convirtió así en el primer atleta que ganó dos veces el maratón olímpico. La hazaña confirmó que su éxito de Roma no había sido producto de una circunstancia excepcional o de una imagen llamativa.
Qué ocurrió con Bikila después de su triunfo
Entre 1960 y 1966, Bikila ganó 12 de los 13 maratones que disputó, según el registro de World Athletics. También compitió en los Juegos de México 1968, pero abandonó la carrera después de 17 kilómetros debido a problemas físicos.
En 1969 sufrió un accidente automovilístico que le provocó graves lesiones en la médula espinal y lo dejó en silla de ruedas. A pesar de ello, continuó participando en actividades deportivas adaptadas y mantuvo una presencia pública importante. Murió en 1973, a los 41 años, a causa de una hemorragia cerebral.
Su legado no depende solo de sus dos medallas de oro. Bikila abrió una puerta simbólica para los atletas africanos en una época en la que la representación del continente en el deporte internacional todavía era limitada. La carrera de Roma sigue recordándose porque unió una hazaña deportiva verificable, un contexto histórico decisivo y una imagen que resumió el cambio: un corredor etíope venciendo a los favoritos del mundo en el corazón monumental de Italia.
Preguntas frecuentes
¿En qué fecha ganó Abebe Bikila el maratón de Roma?
Ganó la prueba el 10 de septiembre de 1960, durante los Juegos Olímpicos celebrados en Roma.
¿Cuánto tardó Abebe Bikila en completar el maratón?
Terminó en 2 horas, 15 minutos y 16,2 segundos, tiempo reconocido entonces como mejor marca mundial.
¿Fue Abebe Bikila el primer campeón olímpico africano?
Fue el primer campeón olímpico negro procedente de África y el primer medallista de oro olímpico de Etiopía.

