El 5 de marzo de 2022, la expedición internacional Endurance22 encontró el naufragio del Endurance, el barco de Ernest Shackleton que había desaparecido bajo el hielo antártico el 21 de noviembre de 1915. El pecio descansaba a 3.008 metros de profundidad, en el mar de Weddell, aproximadamente 6,5 kilómetros al sur de la última posición registrada por el capitán Frank Worsley. Gracias a un rompehielos, imágenes de radar por satélite y vehículos submarinos autónomos, los investigadores localizaron una nave extraordinariamente conservada, pero decidieron no recuperarla ni tocarla.
Por qué el Endurance llevaba más de un siglo perdido
El Endurance formaba parte de la Expedición Imperial Transantártica de Shackleton, cuyo objetivo era atravesar el continente desde el mar de Weddell, pasando por el Polo Sur, hasta el mar de Ross. El proyecto no llegó a comenzar como estaba previsto: el barco quedó atrapado por la banquisa antes de alcanzar la costa antártica.
Durante meses, la presión del hielo deformó el casco de madera. La tripulación abandonó la nave y observó cómo finalmente se hundía en una zona remota, cubierta por hielo marino móvil y sometida a condiciones que dificultaban cualquier medición precisa. El capitán Worsley consiguió registrar una posición aproximada, pero no pudo determinar con exactitud el punto del hundimiento. Esa incertidumbre convirtió al Endurance en uno de los grandes naufragios pendientes de la exploración polar.
El interés por encontrarlo no era únicamente sentimental. La localización del pecio podía aportar datos sobre la deriva del hielo, las corrientes y las condiciones ambientales del mar de Weddell, una región determinante para comprender parte de la dinámica climática de la Antártida.
Qué ocurrió con el barco y su tripulación en 1915
El Endurance quedó inmovilizado en la banquisa durante el invierno austral de 1915. La presión del hielo fue aumentando hasta aplastar el casco. El 21 de noviembre, la nave se hundió y dejó a sus 28 ocupantes sobre el hielo flotante, con botes salvavidas, provisiones y equipo limitado.
La expedición de Shackleton se transformó entonces en una operación de supervivencia. Los hombres acamparon sobre los témpanos mientras estos derivaban hacia el norte. Cuando el hielo dejó de ofrecer una ruta segura, utilizaron los botes para llegar a la isla Elefante. Desde allí, Shackleton y otros cinco hombres emprendieron una travesía de unos 1.300 kilómetros en el bote James Caird hasta Georgia del Sur.
Después de alcanzar la isla, Shackleton cruzó a pie sus montañas con dos compañeros para llegar a una estación ballenera. Desde allí organizó varios intentos de rescate hasta conseguir recuperar a los hombres que permanecían en la isla Elefante. Toda la tripulación del Endurance sobrevivió, aunque el barco quedó en el fondo del mar sin que nadie pudiera volver a verlo durante más de cien años.
Cómo se organizó la búsqueda del Endurance
La expedición Endurance22 fue organizada por el Falklands Maritime Heritage Trust y reunió a arqueólogos marinos, ingenieros, especialistas en vehículos submarinos, científicos del hielo y expertos en navegación polar. El equipo partió de Ciudad del Cabo a comienzos de febrero de 2022 a bordo del S.A. Agulhas II, un buque sudafricano preparado para operar en aguas cubiertas de hielo.
La búsqueda tuvo que resolver dos problemas diferentes. Primero, el barco debía acercarse a una zona donde los canales abiertos podían cerrarse en pocas horas por efecto del viento y las corrientes. Segundo, el fondo marino se encontraba a unos tres kilómetros de profundidad, mucho más allá del alcance de los buzos convencionales.
Para navegar entre los campos de hielo se utilizaron imágenes del satélite alemán TerraSAR-X. Su radar podía observar la superficie incluso con nubosidad y oscuridad, y ayudaba a identificar canales, placas compactas y zonas de mayor presión. Los datos se actualizaban para elegir rutas relativamente seguras para el S.A. Agulhas II.
La tecnología que permitió localizar el pecio
La parte esencial de la búsqueda se realizó con vehículos submarinos autónomos híbridos Sabertooth, fabricados por Saab. Estos aparatos podían alejarse del buque nodriza, desplazarse por el fondo y regresar con imágenes y datos sin depender de una conexión directa continua con la superficie.
Los vehículos incorporaban cámaras de alta definición y sistemas de sonar de barrido lateral. El sonar permitía detectar estructuras sobre el lecho marino, mientras que las cámaras servían para comprobar si una señal correspondía a un barco o a una formación rocosa. El procedimiento exigía recorrer grandes superficies en condiciones de visibilidad prácticamente nula y con un margen muy pequeño para corregir errores.
La expedición utilizó la última posición conocida de Worsley y modelos de deriva del hielo para definir el área de búsqueda. La información histórica, las estimaciones oceanográficas y las observaciones modernas se combinaron en vez de tratarse como pistas aisladas. Esa combinación fue decisiva para reducir una zona de búsqueda que, de otro modo, habría resultado inmanejable.
El descubrimiento del 5 de marzo de 2022
El 5 de marzo, uno de los vehículos submarinos transmitió imágenes de una estructura que sobresalía del fondo. La forma del casco, los mástiles, la barandilla y otros elementos indicaban que se trataba de un barco de madera. La confirmación llegó cuando las cámaras enfocaron la popa: todavía podía leerse el nombre Endurance, acompañado por el emblema de una estrella polar.
El naufragio se encontraba erguido y relativamente completo a 3.008 metros de profundidad. La expedición había localizado el pecio unos 30 días después de salir de Ciudad del Cabo y aproximadamente cuatro millas al sur del punto en el que Worsley había visto por última vez el barco. La diferencia era pequeña si se consideran la deriva del hielo, las limitaciones de la navegación de 1915 y la profundidad del mar.
Las imágenes sorprendieron a los especialistas porque el barco conservaba una apariencia muy coherente. El agua fría, la ausencia de luz y el bajo nivel de oxígeno contribuyeron a frenar procesos de deterioro que habrían destruido rápidamente una estructura de madera en otros ambientes marinos.
Por qué no se recuperó el Endurance
El objetivo de Endurance22 no era sacar el barco a la superficie, sino localizarlo, documentarlo y estudiarlo. El pecio está protegido como sitio histórico y monumento conforme al Sistema del Tratado Antártico. Por esa razón, los investigadores no debían retirar objetos ni alterar el lugar.
La decisión también respondía a razones técnicas. Elevar una nave de madera que llevaba más de un siglo a tres kilómetros de profundidad habría sido una operación extremadamente compleja y podía destruir parte de la información que se pretendía conservar. Las imágenes, los vídeos y los modelos tridimensionales permiten estudiar el barco sin exponerlo a un traslado irreversible.
Qué cambió después del hallazgo
El descubrimiento cerró una de las incógnitas más persistentes de la historia de la exploración polar. La expedición confirmó que los registros de Worsley habían situado el hundimiento cerca del lugar real y demostró que un naufragio considerado casi inalcanzable podía localizarse mediante la combinación de archivos históricos, observación espacial y robótica submarina.
Endurance22 también recopiló información sobre el hielo marino, su espesor, su deriva, las condiciones meteorológicas y la navegación en el mar de Weddell. Esos datos tienen valor científico porque ayudan a comprender una región remota que influye en la circulación oceánica y en el clima antártico.
El hallazgo modificó además la imagen del Endurance. Hasta 2022, la historia terminaba con el hundimiento del barco y la supervivencia de su tripulación. Desde entonces, existe un registro visual directo del lugar donde permaneció durante 106 años: una nave reconocible, conservada en la oscuridad del fondo marino y protegida para que futuras generaciones puedan seguir estudiándola.
Preguntas frecuentes
¿Cuándo se hundió el Endurance?
El barco se hundió el 21 de noviembre de 1915, después de quedar atrapado y aplastado por el hielo del mar de Weddell.
¿A qué profundidad encontraron el naufragio?
El pecio fue localizado a 3.008 metros de profundidad, aproximadamente 6,5 kilómetros al sur de la última posición registrada en 1915.
¿Se puede visitar o recuperar el Endurance?
No. El sitio está protegido por el Sistema del Tratado Antártico y la expedición lo documentó sin tocarlo ni retirar piezas.

