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La expedición Ra II demostró que una embarcación construida con papiro podía cruzar el Atlántico desde el norte de África hasta el Caribe. El explorador noruego Thor Heyerdahl partió de Safi, Marruecos, el 17 de mayo de 1970 con una tripulación internacional y llegó a Barbados tras 57 días de navegación y unos 6.100 kilómetros. El viaje no probó que los antiguos egipcios hubieran llegado realmente a América, pero sí que una travesía de ese tipo era técnicamente posible con materiales y conocimientos náuticos tradicionales.

Qué pregunta quería responder Heyerdahl

La expedición nació de una cuestión sobre la navegación antigua: ¿podían los pueblos de las costas africanas y mediterráneas haber cruzado el Atlántico en barcos de juncos o papiro? Heyerdahl sostenía que las grandes masas de agua no debían considerarse barreras absolutas para las sociedades antiguas. Las corrientes, los vientos alisios y la construcción de embarcaciones ligeras podían haber permitido desplazamientos oceánicos mucho más ambiciosos de lo que se suponía.

Su planteamiento era una hipótesis de posibilidad, no una prueba arqueológica de contactos transatlánticos. Para ponerla a prueba, decidió construir una embarcación inspirada en representaciones de barcos antiguos y navegar con ella desde África hacia el Caribe. El objetivo era comprobar si el barco podía mantenerse a flote, ser gobernado y soportar una travesía prolongada en mar abierto.

El fracaso de Ra I obligó a cambiar el diseño

El primer intento tuvo lugar en 1969 con la embarcación Ra. El barco fue construido con papiro y otros juncos, pero los haces absorbieron agua con rapidez. Aunque la tripulación recorrió alrededor de 5.000 kilómetros en ocho semanas, la estructura comenzó a deformarse y a perder flotabilidad. Heyerdahl decidió abandonar la expedición antes de alcanzar Barbados para evitar que el hundimiento pusiera en peligro a los tripulantes.

El fracaso no significó que la idea quedara descartada. Para Heyerdahl, el resultado indicaba que el problema estaba en la técnica de construcción, no necesariamente en el concepto de una embarcación de juncos capaz de navegar por el Atlántico. La experiencia permitió observar cómo se comportaban los materiales, cómo afectaba el agua al casco y qué modificaciones podían mejorar su resistencia.

Cómo se construyó la embarcación Ra II

Ra II fue fabricada en Marruecos con la participación de cuatro constructores aimaras procedentes de la región del lago Titicaca, en Bolivia. Heyerdahl recurrió a ellos porque la construcción tradicional de balsas y barcos de totora seguía formando parte de los conocimientos técnicos de las comunidades del altiplano. La nueva embarcación fue más corta que Ra, pero presentó una estructura considerada más resistente.

El diseño no era una reconstrucción exacta de un barco egipcio conservado. Era un experimento basado en imágenes antiguas y en técnicas tradicionales de trabajo con fibras vegetales. El casco se formó mediante haces de papiro atados entre sí, con una plataforma para la tripulación, un mástil y una vela. La simplicidad del material no eliminaba la necesidad de tomar decisiones complejas sobre flotabilidad, estabilidad, dirección y distribución del peso.

La tripulación internacional y la salida desde Safi

Heyerdahl navegó con un equipo de ocho personas contando al propio explorador. Entre los tripulantes había representantes de Noruega, Estados Unidos, Italia, la Unión Soviética, México, Japón, Marruecos y Egipto. La composición internacional respondía tanto al carácter científico y divulgativo del proyecto como al interés de Heyerdahl por mostrar que personas de distintos países podían cooperar en condiciones difíciles.

Ra II salió del puerto de Safi el 17 de mayo de 1970. La ruta aprovechó los vientos alisios y las corrientes del Atlántico, factores fundamentales para una embarcación que no disponía de motor. La tripulación debía mantener el barco orientado, cuidar las ataduras, observar el estado del papiro y organizar el suministro de agua y alimentos durante semanas de navegación.

Una travesía de 57 días hasta Barbados

Durante el viaje, Ra II atravesó el Atlántico rumbo al Caribe. La distancia recorrida se sitúa en torno a los 6.100 kilómetros, equivalentes a unas 3.270 millas náuticas. El éxito dependió de que el nuevo diseño conservara mejor la flotabilidad que Ra I y de que la embarcación pudiera aprovechar las condiciones naturales del océano.

La llegada a Barbados, generalmente fechada el 12 de julio de 1970, confirmó que un barco de papiro podía permanecer operativo durante una travesía oceánica prolongada. El resultado fue importante porque transformó una discusión abstracta sobre la capacidad de los barcos antiguos en una demostración práctica. Sin embargo, el experimento no reveló quién había construido una ruta transatlántica en la Antigüedad ni aportó evidencias de que hubiera existido un viaje concreto desde Egipto hasta América.

Qué observó la tripulación sobre la contaminación del océano

La expedición también produjo un registro temprano de contaminación marina. Durante la travesía, los tripulantes observaron grumos de petróleo y otros residuos flotando en el Atlántico. A petición del secretario general de las Naciones Unidas, U Thant, realizaron observaciones diarias sobre el estado del agua y anotaron la presencia de contaminación.

El equipo informó de restos de petróleo durante 43 de los 57 días del viaje. Estas observaciones dieron a la expedición una dimensión ambiental que no estaba limitada a la arqueología experimental. El océano que Heyerdahl pretendía estudiar como una antigua vía de comunicación también aparecía como un espacio afectado por la actividad industrial moderna.

Qué demostró y qué no demostró Ra II

El resultado puede resumirse en tres conclusiones verificables:

  • Una embarcación de papiro, construida con técnicas tradicionales y sin motor, podía cruzar el Atlántico.
  • Los vientos y las corrientes podían contribuir de forma decisiva a una navegación desde África hacia el Caribe.
  • La posibilidad técnica de un viaje antiguo no equivale a demostrar que ese viaje hubiera ocurrido.

Esta última distinción es esencial. La arqueología necesita evidencias independientes, como restos materiales, documentos, patrones genéticos o intercambios culturales demostrables. Ra II no proporcionó por sí sola esas pruebas. Su valor estuvo en mostrar que una explicación considerada improbable desde el punto de vista náutico no era físicamente imposible.

Legado de la expedición

Ra II impulsó la arqueología experimental marítima, un campo que utiliza réplicas y reconstrucciones para estudiar cómo funcionaban las tecnologías del pasado. La expedición mostró que una prueba práctica podía aportar información sobre materiales, rutas, resistencia y organización a bordo, aunque no resolviera por sí sola una cuestión histórica más amplia.

El viaje también reforzó la fama internacional de Heyerdahl como explorador y divulgador. Sus expediciones fueron difundidas mediante libros, películas, fotografías y archivos que hoy se conservan en instituciones noruegas. La embarcación Ra II permanece asociada al Museo Kon-Tiki de Oslo, donde se presenta como testimonio de una investigación que combinó aventura, experimentación técnica y debate histórico.

La importancia de Ra II no reside en haber demostrado una migración antigua entre Egipto y América, sino en haber separado dos preguntas que a menudo se confunden: si un viaje era posible y si realmente ocurrió. En 1970, Heyerdahl respondió afirmativamente a la primera mediante una travesía concreta y dejó la segunda abierta a la evidencia arqueológica.

Preguntas frecuentes

¿Cuándo cruzó el Atlántico la Ra II?

La embarcación partió de Safi, Marruecos, el 17 de mayo de 1970 y llegó a Barbados después de 57 días, en julio de ese año.

¿Quién dirigió la expedición Ra II?

La dirigió el explorador noruego Thor Heyerdahl, acompañado por una tripulación internacional de ocho personas.

¿Ra II probó que los antiguos egipcios llegaron a América?

No. Probó que una embarcación de papiro podía cruzar el Atlántico, pero no aportó pruebas de que los egipcios hubieran realizado ese viaje en la Antigüedad.