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¿Cómo sobrevivió Vesna Vulović a una caída de 10.160 metros sin paracaídas? El 26 de enero de 1972, la auxiliar de vuelo yugoslava quedó atrapada en la sección trasera de un McDonnell Douglas DC-9 de JAT que se rompió en el aire sobre Checoslovaquia. El avión cayó cerca de Srbská Kamenice y murieron 27 de las 28 personas a bordo. Vulović, de 22 años, fue encontrada con vida entre los restos, gravemente herida pero consciente. Su supervivencia se atribuyó a una combinación excepcional de factores: el fragmento del fuselaje que la protegió, la posición del impacto, la nieve, el terreno boscoso y la atención rápida de un rescatista local.

Qué ocurrió con el vuelo 367 de JAT

El vuelo 367 cubría la ruta entre Estocolmo y Belgrado, con escalas previstas en Copenhague y Zagreb. El avión utilizado era un DC-9-32 registrado como YU-AHT. Después de despegar de Copenhague el 26 de enero de 1972, ascendió hacia su altitud de crucero mientras atravesaba el espacio aéreo de la entonces Checoslovaquia.

La aeronave se desintegró durante el vuelo. La investigación oficial atribuyó la destrucción a una explosión en la zona del equipaje, considerada un acto de sabotaje. El aparato se partió en varios segmentos y los restos se dispersaron sobre una zona boscosa y accidentada próxima a Srbská Kamenice. La causa exacta y la autoría del atentado generaron posteriormente debates y teorías alternativas, pero la conclusión oficial mantuvo la hipótesis de una bomba.

La catástrofe fue especialmente difícil de localizar porque ocurrió al anochecer, en invierno y en un terreno cubierto de bosques. Los equipos de búsqueda tuvieron que trabajar con oscuridad, nieve y temperaturas bajas. La mayoría de los ocupantes murió en el impacto.

Por qué Vesna Vulović estaba en el avión

Vulović trabajaba como auxiliar de vuelo para JAT, la aerolínea estatal yugoslava. Según los relatos difundidos después del accidente, no estaba originalmente destinada a formar parte de esa tripulación, pero fue incluida debido a una confusión administrativa relacionada con otra empleada que tenía el mismo nombre de pila. Este detalle se convirtió en una de las circunstancias más llamativas del caso, aunque no explica por sí solo su supervivencia.

En el momento de la explosión, Vulović se encontraba en la parte posterior del avión. La sección de fuselaje en la que quedó atrapada se separó del resto de la aeronave y descendió hasta una zona boscosa. La estructura metálica funcionó como una especie de cápsula improvisada: limitó algunos movimientos violentos y mantuvo su cuerpo dentro de los restos en lugar de dejarla caer sin protección.

Cómo logró sobrevivir a la caída

No existió un único elemento que explique el resultado. La supervivencia dependió de una cadena de circunstancias muy improbable. Vulović quedó aprisionada dentro del fuselaje, junto a un carrito de servicio y otros restos de la cabina. Esa posición pudo reducir la energía que recibió su cuerpo durante la caída y el impacto.

El avión cayó sobre una zona de árboles y nieve. La vegetación y el suelo cubierto de nieve amortiguaron parcialmente el golpe, mientras que la pendiente del terreno pudo dispersar parte de la fuerza. Ninguno de estos factores habría garantizado la supervivencia por separado, pero juntos crearon una protección excepcional.

El récord de Guinness World Records se refiere a la mayor caída sobrevivida sin paracaídas: 10.160 metros. Esa cifra procede del informe oficial del accidente. En 2009, una investigación periodística planteó que la aeronave podía haber estado a menor altura cuando se desintegró. Sin embargo, esa interpretación no sustituyó oficialmente el informe original, y Guinness continúa registrando a Vulović como la persona que sobrevivió a la caída más alta sin paracaídas.

Quién encontró a la única superviviente

Los primeros equipos llegaron al área de los restos durante la noche. Entre las personas que participaron en la búsqueda estaba Bruno Henke, un vecino de la zona y antiguo sanitario militar. Su experiencia le permitió reconocer que Vulović seguía con vida y prestarle atención básica mientras llegaban los servicios de emergencia.

La encontraron atrapada en la parte trasera del fuselaje, con lesiones graves. Había sufrido fracturas en las piernas, daños en la columna y una fractura de cráneo. También quedó temporalmente paralizada de la cintura hacia abajo. El rescate fue complicado porque el fragmento del avión estaba en un terreno boscoso y de difícil acceso.

La rapidez de Henke fue decisiva. El frío, la pérdida de sangre y la gravedad de las heridas hacían que cada minuto fuera importante. Los equipos médicos trasladaron a Vulović para recibir tratamiento urgente y posteriormente fue ingresada en un hospital de Praga.

La recuperación después del accidente

Vulović permaneció en coma durante 27 días y pasó aproximadamente 16 meses hospitalizada. Sus lesiones exigieron una larga rehabilitación, pero consiguió recuperar la movilidad suficiente para caminar y llevar una vida independiente. También tuvo amnesia sobre el accidente y sobre parte del periodo que lo rodeó.

Después de recuperarse, volvió a trabajar para JAT en un puesto administrativo. No regresó a los vuelos como auxiliar de cabina, pero siguió vinculada a la compañía. Su historia la convirtió en una figura pública internacional y recibió en 1985 el reconocimiento de Guinness World Records por la caída sobrevivida sin paracaídas.

La fama no eliminó las dificultades personales del suceso. Vulović tuvo que responder durante décadas a preguntas sobre el accidente, las circunstancias de su presencia en el vuelo y las teorías que cuestionaban la altitud de la caída. Aun así, mantuvo públicamente la versión de que no recordaba los instantes de la explosión ni del descenso.

Qué consecuencias tuvo el caso

La destrucción del vuelo 367 reforzó la preocupación internacional por la seguridad de los aviones frente al sabotaje y el transporte de explosivos. En los años setenta, los controles aeroportuarios y los procedimientos de inspección todavía eran menos estrictos que los actuales. Los atentados contra aeronaves impulsaron nuevas medidas de seguridad, aunque los cambios se produjeron de manera gradual y no pueden atribuirse únicamente a este accidente.

El caso también influyó en la cultura popular. La imagen de una auxiliar de vuelo que sobrevivió a una caída desde la altitud de crucero apareció en periódicos, documentales y recopilaciones de récords. Sin embargo, la expresión “caer del cielo” simplifica una realidad más concreta: Vulović no cayó sola, sino dentro de una parte del avión que conservó cierta protección estructural.

Su supervivencia tampoco debe interpretarse como una prueba de que una caída semejante sea normalmente soportable. Fue un hecho extraordinario, producido por condiciones irrepetibles y por la intervención inmediata de los rescatistas. La historia combina una tragedia aérea, una investigación controvertida y el trabajo de personas comunes que actuaron con rapidez en una situación extrema.

Por qué la historia de Vesna Vulović sigue siendo relevante

El accidente del vuelo 367 de JAT permanece en la memoria por dos razones. La primera es la dimensión física del suceso: una persona sobrevivió a la desintegración de un avión y a una caída registrada oficialmente en más de diez kilómetros. La segunda es el papel de quienes la encontraron. Sin la localización de los restos, los primeros auxilios y el traslado médico, la supervivencia inicial quizá no habría terminado en recuperación.

Vesna Vulović murió en Belgrado el 23 de diciembre de 2016, a los 66 años. Su caso continúa siendo el récord reconocido de la mayor caída sobrevivida sin paracaídas, pero su importancia histórica no se reduce a una cifra. También recuerda cómo, en una catástrofe dominada por la tecnología y la violencia, una trabajadora corriente y un rescatista local protagonizaron un resultado extraordinario.

Preguntas frecuentes

¿Cuántos metros cayó Vesna Vulović?

El registro oficial sitúa la caída en 10.160 metros, equivalentes a unos 33.333 pies. Guinness World Records reconoce esa distancia como la mayor caída sobrevivida sin paracaídas.

¿Cuántas personas sobrevivieron al vuelo 367 de JAT?

Solo Vesna Vulović sobrevivió. El avión llevaba 28 personas y las otras 27 murieron en la catástrofe.

¿La explosión del avión fue investigada?

Sí. La investigación oficial concluyó que el DC-9 se destruyó por una explosión atribuida a sabotaje. La autoría no quedó establecida judicialmente de forma concluyente y después surgieron versiones alternativas sobre la altitud del avión.