Escucha esta historiaLectura en español · puedes continuar navegando

El dirigible Norge llegó al Polo Norte poco después de la 1:25 de la madrugada del 12 de mayo de 1926, tras despegar de Ny-Ålesund, en Svalbard. A bordo viajaban el explorador noruego Roald Amundsen, el ingeniero y comandante italiano Umberto Nobile, el estadounidense Lincoln Ellsworth y otros miembros de una tripulación internacional. Después de sobrevolar el punto polar, la aeronave continuó hacia Alaska y aterrizó en Teller el 14 de mayo, tras 72 horas de vuelo. La expedición fue considerada la primera llegada verificada al Polo Norte por vía aérea y la primera travesía completa del océano Ártico.

¿Por qué se organizó la expedición del Norge?

A comienzos del siglo XX, el Polo Norte seguía siendo uno de los grandes objetivos de la exploración. Varias expediciones habían intentado aproximarse desde el hielo, pero las condiciones del Ártico hacían extremadamente difícil transportar personas y suministros sobre una superficie móvil, fracturada y sometida a cambios constantes.

Amundsen ya había alcanzado el Polo Sur en 1911 y buscaba completar su experiencia polar con una expedición al extremo norte. En 1925 había intentado aproximarse al Polo Norte con dos hidroaviones Dornier Wal, identificados como N-24 y N-25. Los aparatos llegaron hasta unos 87 grados y 44 minutos de latitud norte, pero uno sufrió daños y el hielo cerró el canal de agua donde habían aterrizado. El equipo tuvo que construir manualmente una pista y regresar con enormes dificultades.

Aquel fracaso ayudó a definir una nueva estrategia. Amundsen consideró que un dirigible podía ser más adecuado que un avión: tenía mayor autonomía, podía transportar una tripulación numerosa y no necesitaba aterrizar sobre el hielo para completar el trayecto. Lincoln Ellsworth volvió a aportar financiación, mientras que Umberto Nobile ofreció la aeronave italiana N-1, un dirigible semirrígido que sería rebautizado como Norge, palabra noruega para “Noruega”.

¿Quiénes participaron en el vuelo polar?

La expedición fue una cooperación entre intereses noruegos, italianos y estadounidenses, aunque también tuvo una dimensión política y propagandística. Amundsen impulsó el proyecto y representaba la tradición de la exploración polar noruega. Ellsworth financió buena parte de la empresa y participó como navegante. Nobile había diseñado el dirigible y asumió el mando técnico y operativo de la aeronave.

La tripulación incluía noruegos e italianos, además de Ellsworth y un integrante sueco. Entre los noruegos se encontraban Hjalmar Riiser-Larsen, especialista en aviación y navegación, y Oscar Wisting, veterano de la expedición que había acompañado a Amundsen al Polo Sur. También viajaba la perra Titina, propiedad de Nobile, que se convirtió en un elemento popular de la cobertura periodística.

La presencia de tres banderas —noruega, italiana y estadounidense— reflejaba la alianza que había hecho posible el proyecto. Sin embargo, esa cooperación no eliminó las rivalidades personales. Amundsen consideraba que el vuelo debía reconocerse principalmente como una hazaña noruega, mientras que Nobile defendía el papel central de la tecnología italiana y de su trabajo como diseñador y comandante.

La preparación en Svalbard

El Norge fue construido en Italia y emprendió su viaje hacia el norte en abril de 1926. La ruta incluyó escalas en Inglaterra, Oslo, Leningrado —la actual San Petersburgo— y Vadsø, antes de llegar a Ny-Ålesund, en la isla de Spitsbergen, el 7 de mayo.

La base polar necesitaba una infraestructura especial. Durante el invierno se construyeron un hangar y un mástil de amarre para proteger y sujetar el dirigible, que medía decenas de metros y dependía de una envoltura textil vulnerable al viento, al hielo y a los cambios de presión. Para levantar las instalaciones fue necesario transportar grandes cantidades de madera, hierro y materiales de construcción hasta el asentamiento ártico.

Ny-Ålesund ofrecía una posición estratégica: permitía comenzar el vuelo muy al norte y reducir la distancia hasta el Polo. La expedición no pretendía simplemente alcanzar un punto geográfico. Sus organizadores querían atravesar el océano Ártico, observar si existían tierras desconocidas entre el Polo y Alaska y demostrar que los dirigibles podían servir para explorar regiones inaccesibles.

La cronología del vuelo sobre el Ártico

  1. 10 de abril de 1926: el Norge inició oficialmente la expedición al salir de Roma.
  2. 7 de mayo: la aeronave llegó a Ny-Ålesund, donde se completaron los preparativos para la etapa polar.
  3. 11 de mayo, 9:55: el dirigible despegó de Svalbard con 16 hombres y Titina a bordo.
  4. 12 de mayo, 1:25 aproximadamente: tras casi 16 horas de vuelo, alcanzó el Polo Norte.
  5. 13 de mayo: la aeronave se aproximó a la costa de Alaska, aunque la niebla y los vientos la desviaron de su trayectoria.
  6. 14 de mayo: el Norge aterrizó en Teller, en la península de Seward, después de permanecer unas 72 horas en el aire.

Al llegar al Polo, los motores fueron apagados y la aeronave descendió hacia el hielo. Oscar Wisting arrojó la bandera noruega, mientras se lanzaban también las banderas italiana y estadounidense. No se trató de un aterrizaje: el dirigible permaneció en vuelo y siguió su ruta hacia el oeste.

El tramo posterior fue más complicado. La niebla redujo la visibilidad y la formación de hielo añadió peso a la estructura. Los bloques de hielo desprendidos por las hélices golpeaban la envoltura del dirigible y aumentaban el riesgo de daños. Cerca de Alaska, el viento empujó la aeronave fuera de curso. La tripulación tardó horas en localizar de nuevo la costa y finalmente decidió aterrizar en Teller, una comunidad situada al noroeste de Nome.

¿Fue realmente la primera llegada al Polo Norte?

La afirmación debe formularse con precisión. Antes del Norge, el explorador estadounidense Richard Byrd aseguró haber sobrevolado el Polo Norte en avión el 9 de mayo de 1926. Sin embargo, con el tiempo surgieron dudas sobre sus cálculos de navegación y sobre si el avión había alcanzado realmente el punto polar.

También existían reclamaciones anteriores de Robert Peary y Frederick Cook, quienes afirmaron haber llegado al Polo por tierra o sobre el hielo. Sus relatos fueron cuestionados por historiadores y especialistas debido a problemas en los registros, la navegación y la documentación disponible.

Por esas razones, la expedición del Norge suele describirse como la primera llegada o sobrevuelo verificado e indiscutido del Polo Norte. Su recorrido fue observado y documentado por una tripulación numerosa, y además completó la travesía entre Svalbard y Alaska. La distinción no elimina las controversias anteriores, pero explica por qué el vuelo de 1926 ocupa un lugar central en la historia de la exploración polar.

Consecuencias y rivalidad entre Amundsen y Nobile

El vuelo demostró que un dirigible podía cruzar una parte enorme del Ártico sin depender de una pista ni de una ruta marítima despejada. También confirmó el valor de la aviación para cartografiar y estudiar regiones donde las expediciones terrestres avanzaban con gran lentitud.

Sin embargo, el éxito no produjo una relación duradera entre Amundsen y Nobile. La prensa internacional prestó mucha atención al ingeniero italiano, al piloto y al diseño de la aeronave. Amundsen interpretó esa cobertura como una disminución de su propio liderazgo. Las tensiones aumentaron después de la expedición y quedaron reflejadas en las memorias y declaraciones posteriores de ambos.

La historia tuvo un epílogo trágico. En 1928, Nobile dirigió otra expedición al Ártico con el dirigible Italia. La aeronave se estrelló sobre el hielo durante el regreso y desencadenó una gran operación internacional de rescate. Amundsen se unió a la búsqueda a bordo de un hidroavión francés, pero desapareció en el mar de Barents junto con otros tripulantes. Nunca se encontraron sus restos.

¿Qué cambió después del vuelo del Norge?

El vuelo de 1926 convirtió el dirigible en una herramienta de exploración científica y no solo en una innovación aeronáutica. La expedición mostró la utilidad de combinar navegación, meteorología, radio y observación aérea para estudiar el océano Ártico. También reforzó la colaboración internacional, aunque estuviera acompañada por intereses nacionales y disputas de prestigio.

Su legado es doble. Por un lado, representó la culminación de la exploración polar clásica, basada en resistencia física, cartografía incompleta y grandes riesgos personales. Por otro, anticipó una nueva etapa en la que aviones, dirigibles y posteriormente satélites permitirían observar el Ártico desde el aire y transformar su conocimiento geográfico.

Preguntas frecuentes

¿Cuándo llegó el Norge al Polo Norte?

El dirigible alcanzó el Polo Norte aproximadamente a la 1:25 de la madrugada del 12 de mayo de 1926, después de despegar de Ny-Ålesund el día anterior.

¿Desde dónde y hasta dónde voló?

Partió de Ny-Ålesund, en Svalbard, sobrevoló el Polo Norte y terminó en Teller, Alaska, donde aterrizó el 14 de mayo tras unas 72 horas de vuelo.

¿Quién comandaba el dirigible?

Umberto Nobile era el diseñador y comandante de la aeronave. Roald Amundsen dirigía la expedición y Lincoln Ellsworth participaba como patrocinador y navegante.