El 12 de noviembre de 2023, un tramo del túnel en construcción Silkyara-Barkot se derrumbó en el distrito de Uttarkashi, en el estado indio de Uttarakhand, y dejó atrapados a 41 trabajadores en una sección interior. Fueron rescatados con vida el 28 de noviembre, después de 17 días de aislamiento. La operación combinó suministro de oxígeno, alimentos y medicinas, perforaciones desde distintos ángulos, equipos especializados y excavación manual durante los últimos metros. Todos salieron por una tubería de escape de aproximadamente 90 centímetros de diámetro.
Qué ocurrió el 12 de noviembre de 2023
El túnel Silkyara-Barkot formaba parte de un proyecto vial en construcción destinado a mejorar la conexión entre localidades de Uttarakhand. Durante la madrugada del 12 de noviembre, una sección próxima al acceso de Silkyara sufrió un colapso. Las autoridades indias informaron posteriormente de que los escombros bloquearon unos 60 metros del túnel y dejaron a 41 trabajadores en el interior.
Los obreros no quedaron dispersos por toda la estructura. Se encontraban en un tramo de aproximadamente dos kilómetros que ya contaba con parte del revestimiento de hormigón, lo que ofrecía un espacio relativamente estable frente a la zona derrumbada. Esa circunstancia fue decisiva: aunque no podían salir, disponían de un área donde permanecer juntos mientras los equipos exteriores buscaban una ruta de acceso.
El derrumbe también complicó cualquier intento de entrada directa. La masa de roca, tierra, hormigón y materiales metálicos podía desplazarse si se ejercía demasiada presión sobre ella. Por eso, los rescatistas tuvieron que avanzar con lentitud y preparar varias alternativas en lugar de depender de una única perforación.
Cómo sobrevivieron los trabajadores durante 17 días
La prioridad inicial fue mantenerlos con vida y establecer una comunicación constante. A través de tuberías de menor diámetro se introdujeron oxígeno, agua, alimentos, medicamentos y otros suministros. Al principio se enviaron alimentos fáciles de transportar, mientras que después se habilitó una tubería más ancha que permitió hacer llegar comidas calientes.
La comunicación ayudó a coordinar la espera y a vigilar el estado físico y psicológico del grupo. Los trabajadores recibieron instrucciones para mantenerse organizados, conservar la calma y ocupar el espacio disponible. Equipos médicos permanecieron preparados en el exterior, con ambulancias y atención hospitalaria dispuestas para recibirlos cuando terminara la extracción.
El hecho de que todos permanecieran juntos facilitó la distribución de suministros y el seguimiento de sus condiciones. Sin embargo, sobrevivir no significaba que el peligro hubiera desaparecido: cada movimiento del terreno podía afectar las perforaciones y aumentar el riesgo de un nuevo derrumbe.
Por qué el rescate se prolongó tantos días
Los primeros equipos intentaron abrir un paso horizontal desde la entrada del túnel. Para ello se utilizó una gran perforadora de tipo auger, capaz de introducir una tubería metálica a través de los escombros. El objetivo era formar un conducto suficientemente amplio para que los trabajadores pudieran salir en camillas con ayuda de los rescatistas.
La estrategia avanzó, pero encontró obstáculos. La perforadora sufrió daños al topar con barras metálicas y otros elementos de la estructura. Además, los sonidos y movimientos de la montaña obligaron a detener los trabajos en distintos momentos. El terreno de los Himalayas hacía peligroso operar maquinaria pesada sin evaluar continuamente la estabilidad de la zona.
Ante la incertidumbre, las autoridades desarrollaron varias rutas simultáneas. Una opción consistía en seguir perforando desde la entrada; otra contemplaba excavar verticalmente desde la superficie de la montaña; también se estudiaron accesos laterales y la posibilidad de llegar a los trabajadores desde el otro extremo del túnel. Esta estrategia de redundancia permitió continuar cuando una máquina o una dirección de perforación dejaba de ser segura.
La perforación vertical y el cambio de estrategia
Los equipos comenzaron también a trabajar desde la parte superior de la montaña. La perforación vertical podía acortar la distancia hasta el grupo, pero implicaba atravesar una gran cantidad de terreno y trabajar sobre una ladera compleja. Además, un agujero demasiado cercano a los trabajadores podía provocar vibraciones o desprendimientos.
Mientras continuaban las tareas desde varios puntos, se reforzó el suministro a través de las tuberías existentes. Esto permitió ganar tiempo y evitar que la presión por terminar rápidamente condujera a una maniobra imprudente. La operación involucró a organismos de respuesta ante desastres, fuerzas de seguridad, ingenieros, empresas públicas, especialistas en túneles y autoridades del estado de Uttarakhand.
El rescate se convirtió así en una operación de ingeniería de emergencia. No bastaba con abrir un hueco: había que crear un pasadizo estable, garantizar que las paredes no colapsaran y permitir que cada trabajador fuera extraído sin quedar atrapado en el trayecto.
Cómo se completó el paso de escape
Cuando la perforación mecanizada volvió a quedar bloqueada, los rescatistas recurrieron a una solución más lenta: retirar manualmente los últimos fragmentos de tierra y roca. Equipos de mineros especializados en excavación manual, conocidos en India como rat miners, trabajaron dentro de la tubería utilizando herramientas pequeñas y retirando el material en recipientes.
Este método reducía la velocidad, pero permitía controlar mejor cada centímetro cuando la maquinaria ya no podía avanzar con seguridad. Los trabajadores manuales se turnaban en un espacio muy estrecho, mientras otros equipos aseguraban la tubería y retiraban los escombros hacia el exterior.
El 28 de noviembre, después de aproximadamente 17 días de operación, se abrió el conducto hasta la zona donde se encontraban los 41 trabajadores. Los rescatistas introdujeron camillas adaptadas y comenzaron a extraerlos uno por uno. La evacuación se completó en unas horas y todos fueron trasladados para recibir revisión médica.
Qué hizo posible el rescate
El resultado dependió de varios factores que actuaron conjuntamente. Primero, el grupo quedó en una sección del túnel que conservó un espacio habitable. Segundo, los equipos lograron instalar vías de suministro y comunicación antes de que la situación se deteriorara. Tercero, la operación no dependió de una única técnica: combinó perforación horizontal, perforación vertical, exploración de rutas alternativas y excavación manual.
También fue importante la coordinación entre organismos con funciones diferentes. Mientras unos trabajaban en la estabilidad y la perforación, otros atendían la logística, la asistencia médica, la vigilancia del terreno y la comunicación con los trabajadores y sus familias. La dimensión del operativo mostró que un rescate subterráneo puede exigir recursos de construcción, minería, emergencias y medicina al mismo tiempo.
Las autoridades indias describieron la misión como una operación conjunta de varias agencias nacionales y estatales. Informes posteriores destacaron que el trabajo se desarrolló durante 17 días y que los 41 trabajadores fueron finalmente rescatados con vida.
Consecuencias y lecciones del rescate
El rescate de Silkyara puso de relieve los riesgos que afrontan los trabajadores de grandes infraestructuras en terrenos montañosos. También mostró la importancia de disponer de planes de emergencia para túneles en construcción, equipos capaces de perforar desde distintos ángulos y protocolos de comunicación con personas aisladas bajo tierra.
Tras el incidente, el debate público en India se centró en la seguridad de las obras, la evaluación geológica y la supervisión de los proyectos viales en Uttarakhand. El rescate no eliminó por sí mismo las preguntas sobre las condiciones que permitieron el colapso, pero sí dejó una referencia sobre la utilidad de preparar rutas de suministro y alternativas de extracción antes de que una emergencia ocurra.
La operación también se convirtió en un ejemplo de supervivencia colectiva. Los trabajadores tuvieron que soportar la oscuridad, la incertidumbre y el aislamiento; los equipos exteriores debieron avanzar con prudencia ante un terreno inestable. El desenlace fue posible porque ambos grupos mantuvieron una conexión permanente hasta que se abrió el camino de salida.
Preguntas frecuentes
¿Cuándo quedaron atrapados los trabajadores de Silkyara?
Quedaron atrapados el 12 de noviembre de 2023, cuando se derrumbó una sección del túnel Silkyara-Barkot en Uttarakhand, India.
¿Cuánto tiempo permanecieron dentro del túnel?
Los 41 trabajadores permanecieron aislados durante 17 días y fueron rescatados el 28 de noviembre de 2023.
¿Cómo salieron del túnel?
Fueron extraídos individualmente por una tubería de escape instalada a través de los escombros. Los últimos metros se abrieron mediante excavación manual.

