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Dos mineros sobrevivieron y fueron rescatados en Sheppton, Pensilvania, después de permanecer casi 14 días atrapados a unos 100 metros bajo tierra. El 13 de agosto de 1963, un derrumbe en la mina de carbón de Fellin Coal Company sepultó a David Fellin, de 58 años; Henry “Hank” Throne, de 28; y Louis Bova, de 54. Fellin y Throne lograron refugiarse en una pequeña cámara, mientras Bova quedó separado por los escombros. Tras varios intentos fallidos, una perforación estrecha permitió localizarlos y otra más amplia hizo posible sacarlos a la superficie el 27 de agosto.

Qué provocó el derrumbe de la mina de Sheppton

La mina se encontraba entre las localidades de Sheppton y Oneida, en una región del este de Pensilvania marcada por décadas de explotación de antracita. Era una operación pequeña, con una sola entrada y condiciones de seguridad menos controladas que las de las grandes compañías mineras. Fellin era copropietario de la explotación y trabajaba junto a Throne y Bova en una galería situada aproximadamente a 330 pies de profundidad.

La mañana del 13 de agosto, el techo y parte de las paredes cedieron mientras los tres cargaban carbón. El material bloqueó la vía principal de salida y generó un entorno inestable, oscuro y potencialmente contaminado por gases. Bova quedó aislado de sus compañeros y, aunque al principio se escucharon señales de que podía estar vivo, las comunicaciones con él se interrumpieron.

Fellin y Throne consiguieron alcanzar una cavidad reducida que ofrecía cierta protección frente a nuevos desprendimientos. Esa cámara no era un refugio preparado: tenía poco espacio, escasa ventilación y prácticamente ningún suministro. Su supervivencia dependía de que el techo resistiera y de que los equipos de rescate pudieran localizar con precisión su posición.

Por qué los primeros intentos de rescate fracasaron

La entrada original quedó obstruida por toneladas de roca, carbón y tierra. Entrar directamente por la galería era peligroso porque otros desprendimientos podían sepultar a los rescatistas o cerrar por completo el acceso. Además, el aire subterráneo podía contener dióxido de carbono y otros gases perjudiciales.

Durante los primeros días, los equipos intentaron despejar el camino desde el interior. El avance fue lento y arriesgado. Las perforaciones iniciales tampoco ofrecieron resultados inmediatos: algunas se desviaron, otras encontraron capas de roca especialmente duras y existía el temor de que las vibraciones provocaran un nuevo colapso.

La incertidumbre aumentó porque no se sabía con exactitud dónde estaban los mineros. La familia de Fellin, especialmente su hermano Joe, insistió en que se probara una estrategia diferente: perforar desde la superficie hasta las galerías enterradas. La propuesta recibió apoyo de representantes sindicales y terminó siendo autorizada por las autoridades mineras estatales.

Cómo descubrieron que dos mineros seguían vivos

Entre el 17 y el 18 de agosto, los equipos trabajaron para abrir un pequeño conducto vertical. El objetivo inicial no era sacar a los hombres, sino encontrar la cámara y establecer contacto con ella. La precisión era fundamental: un desvío de pocos metros podía hacer que la perforación pasara junto al refugio sin alcanzarlo.

La perforación llegó a una zona situada sobre la cavidad donde estaban Fellin y Throne. Por el conducto se bajaron una luz y un micrófono. Los rescatistas pidieron a los hombres que respondieran o buscaran la luz. Después de varios momentos de silencio, escucharon señales desde el fondo. La confirmación de que había supervivientes transformó una operación de recuperación de cadáveres en una carrera contra el tiempo.

La comunicación también permitió evaluar su estado. Los dos hombres estaban débiles, desorientados y sufrían los efectos del hambre, la sed, el frío y el aislamiento. A través del pequeño agujero se les pudieron suministrar líquidos y algunos alimentos. El conducto se convirtió en su única conexión estable con el exterior y en la prueba de que el rescate todavía era posible.

Cómo lograron sacarlos de la mina

Encontrar la cámara no bastaba. El primer agujero era demasiado estrecho para que una persona pudiera atravesarlo. Por eso, los ingenieros comenzaron a perforar otro conducto de mayor diámetro, alineado con el anterior. El nuevo pozo debía ser suficientemente ancho para introducir un arnés y permitir que los mineros fueran izados sin provocar el derrumbe de la cavidad.

El trabajo requirió maquinaria pesada, turnos continuos y una coordinación minuciosa. Una empresa vinculada a Howard Hughes proporcionó parte del equipo de perforación empleado en la fase final. El proceso fue lento porque cada avance debía realizarse sin perder la dirección ni dañar el espacio donde estaban refugiados los hombres.

En la madrugada del 27 de agosto, después de casi dos semanas de encierro, Henry Throne fue el primero en salir. Poco después, David Fellin siguió el mismo camino. Ambos fueron izados mediante arneses y llevaban cascos para protegerse durante el ascenso. La operación terminó con los dos supervivientes en la superficie y trasladados para recibir atención médica.

Louis Bova no fue rescatado. Había quedado separado de Fellin y Throne cuando se produjo el derrumbe, y las posteriores búsquedas no permitieron recuperar su cuerpo. La tragedia, por tanto, tuvo un desenlace parcial: dos hombres regresaron con vida, pero una familia continuó esperando una confirmación definitiva sobre el destino de Bova.

Cómo consiguieron sobrevivir durante 14 días

La supervivencia de Fellin y Throne dependió de una combinación de factores concretos, no de un único gesto heroico. La cámara en la que se refugiaron resistió los desprendimientos posteriores y conservó una bolsa de aire respirable. También lograron mantenerse juntos, comunicarse y administrar las escasas reservas que tenían.

La experiencia de Fellin como minero ayudó a interpretar la estructura de la galería y a evitar movimientos que pudieran desencadenar nuevos desprendimientos. Throne, más joven y con menos tiempo en la mina, soportó junto a él un ambiente de oscuridad, frío y creciente debilidad. Según el relato que difundió la prensa, ambos experimentaron confusión y alucinaciones durante el encierro, una consecuencia compatible con la falta de alimento, el agotamiento y el aislamiento prolongado.

El contacto con el exterior fue decisivo. Una vez localizada la cámara, los rescatistas pudieron enviar pequeñas cantidades de agua y comida, comprobar que seguían conscientes y explicarles el progreso de la perforación. La esperanza de ser encontrados también les ayudó a conservar la disciplina mientras esperaban.

Qué cambió después del rescate de Sheppton

El caso atrajo la atención de medios de todo Estados Unidos y de otros países. La imagen de dos hombres extraídos desde las profundidades mediante una perforación convirtió a Sheppton en un referente de los rescates mineros modernos. La operación mostró que un derrumbe no siempre debía abordarse intentando despejar la entrada original: cuando la galería era inestable, perforar desde la superficie podía ofrecer una vía más segura para localizar y evacuar a los supervivientes.

El accidente también puso de relieve los riesgos de las pequeñas minas independientes, donde la supervisión, la cartografía subterránea y las medidas de protección podían ser insuficientes. En el Congreso estadounidense se mencionó el derrumbe como ejemplo de los peligros asociados con operaciones mineras que funcionaban en un marco regulatorio débil o ambiguo.

La técnica empleada en Sheppton no resolvió por sí sola los problemas de la minería, pero ayudó a consolidar una idea que después sería esencial en otros rescates: localizar primero a las personas atrapadas, mantenerlas con vida mediante un conducto estrecho y construir después una salida de mayor tamaño. Décadas más tarde, esa lógica volvería a aparecer en operaciones de rescate de trabajadores sepultados o aislados bajo tierra.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto tiempo estuvieron atrapados los mineros de Sheppton?

David Fellin y Henry Throne permanecieron atrapados aproximadamente 14 días, desde el derrumbe del 13 de agosto hasta su extracción el 27 de agosto de 1963.

¿Cuántos mineros fueron rescatados con vida?

Dos: David Fellin y Henry Throne. Un tercer trabajador, Louis Bova, quedó separado por el derrumbe y nunca fue recuperado.

¿Cómo fueron rescatados?

Primero se perforó un conducto estrecho para localizarlos y suministrarles ayuda. Después se abrió otro agujero de mayor diámetro, por el que fueron izados mediante arneses hasta la superficie.