Escucha esta historiaLectura en español · puedes continuar navegando

El robo de Hatton Garden ocurrió durante el fin de semana de Pascua de 2015 en una cámara acorazada subterránea del distrito joyero de Londres. Un grupo de ladrones entró por un hueco del ascensor, perforó una pared de aproximadamente medio metro de grosor y abrió decenas de cajas de seguridad. La policía lo resolvió mediante una investigación de la Flying Squad que combinó imágenes de vigilancia, rastreo de vehículos, información de inteligencia, registros de movimientos y redadas coordinadas. El 19 de mayo de 2015 fueron detenidos varios sospechosos y, después de los juicios celebrados en Woolwich, siete implicados recibieron condenas por su participación.

El caso fue conocido popularmente como el “gran robo de Hatton Garden”, aunque jurídicamente se trató de un delito de robo con allanamiento y conspiración, no de un atraco con violencia contra personas. La cifra difundida inicialmente por algunos medios llegó a 200 millones de libras, pero durante el proceso judicial se manejó una valoración mucho menor, cercana a 14 millones de libras en efectivo, joyas y otros bienes. Esa diferencia reflejó la incertidumbre inicial sobre el contenido de las cajas y sobre el valor de los objetos denunciados.

¿Qué ocurrió durante el fin de semana de Pascua?

Hatton Garden Safe Deposit Ltd. funcionaba en un edificio situado en el principal distrito londinense de comerciantes de diamantes y joyería. Sus clientes guardaban allí dinero, metales preciosos, piedras y documentos. Durante el periodo festivo, cuando el negocio permanecía cerrado, los delincuentes accedieron al edificio y llegaron a la zona protegida sin forzar la entrada principal como en un robo convencional.

La operación exigió tiempo y herramientas industriales. Los ladrones utilizaron un taladro de gran potencia para abrir un orificio en la pared de la cámara. Después retiraron las tapas o puertas de numerosas cajas de seguridad y sacaron su contenido en bolsas. La intrusión no fue descubierta de inmediato: los empleados encontraron los daños cuando regresaron al trabajo el martes 7 de abril de 2015.

El retraso dio al grupo una ventaja importante. También provocó críticas porque una alarma había sido comunicada durante el fin de semana, pero la llamada no generó una respuesta policial presencial. La Metropolitan Police reconoció que no se habían seguido correctamente los procedimientos establecidos para ese tipo de aviso, aunque la investigación posterior se concentró en identificar a los autores y en recuperar los bienes sustraídos.

¿Por qué la investigación resultó especialmente difícil?

El robo no había dejado víctimas heridas ni testigos que pudieran describir a los autores. Además, los responsables utilizaron un método pensado para reducir su exposición: eligieron un periodo festivo, trabajaron en una instalación cerrada y entraron por una ruta poco visible. La escena, sin embargo, conservaba indicios técnicos, imágenes de cámaras y rastros sobre los vehículos empleados para transportar las herramientas y el botín.

El caso fue asignado a la Flying Squad, unidad de la policía londinense especializada en robos graves y delincuencia organizada. Los investigadores tuvieron que reconstruir una operación planificada por hombres con experiencia criminal, separar a los participantes directos de quienes ayudaron a ocultar o mover los bienes y determinar qué objetos procedían realmente de las cajas robadas.

Las primeras noticias públicas también complicaron la lectura del caso. La valoración de los objetos variaba mucho porque las cajas pertenecían a clientes privados y no existía un inventario único. Por eso, las autoridades distinguieron entre las estimaciones periodísticas y la cantidad que podía probarse en sede judicial.

¿Cómo identificó la policía a los sospechosos?

La investigación avanzó mediante la combinación de varias líneas de prueba. Las cámaras permitieron reconstruir la presencia de una furgoneta blanca y otros movimientos en la zona durante el fin de semana. La policía difundió imágenes y pidió ayuda al público para localizar el vehículo y establecer quién lo había utilizado.

Los detectives también siguieron las relaciones entre los sospechosos, los lugares donde podían esconderse los objetos y las comunicaciones asociadas a la operación. La información obtenida llevó a una serie de registros en Londres y Kent. El 19 de mayo, más de 200 agentes participaron en redadas coordinadas en una docena de domicilios. Durante esas actuaciones se recuperaron bolsas con bienes de alto valor que la policía consideró vinculados al robo.

Entre los detenidos estaba Brian Reader, de 76 años, junto con otros hombres de edades comprendidas aproximadamente entre los cuarenta y los setenta años. La edad de varios acusados llamó la atención pública, pero no fue presentada por los investigadores como una prueba de inocencia o culpabilidad. Lo decisivo fueron las evidencias reunidas sobre la planificación, la ejecución y la gestión posterior del botín.

¿Quiénes fueron condenados?

El proceso judicial distinguió distintos niveles de responsabilidad. Terry Perkins, Daniel Jones y John Collins se declararon culpables de conspiración para cometer el robo y fueron condenados en marzo de 2016 a siete años de prisión cada uno. Otros miembros recibieron penas por su participación directa o por colaborar en la operación.

El juicio también alcanzó a personas acusadas de prestar apoyo logístico o ayudar a ocultar los bienes. En conjunto, siete participantes fueron condenados por delitos relacionados con el robo, mientras que otros acusados fueron absueltos o afrontaron cargos distintos. Las sentencias mostraron que el caso no se limitaba a quienes perforaron la cámara: la justicia examinó igualmente la preparación, el transporte y la disposición de los objetos.

El juez Christopher Kinch describió el delito como uno de los robos más graves de la historia legal inglesa. Esa consideración se relacionaba con la planificación, el valor de los bienes y el daño causado a numerosos titulares de cajas, no con la existencia de violencia física durante la entrada.

¿Cuánto del botín se recuperó?

La recuperación fue parcial. Las autoridades encontraron joyas, dinero y otros bienes en distintas fases de la investigación, pero una parte importante nunca volvió a sus propietarios. La naturaleza heterogénea del botín dificultó su rastreo: algunos objetos podían revenderse, otros podían desmontarse y los metales preciosos podían fundirse para eliminar marcas identificativas.

Las cifras finales dependen de qué valoración se utilice. Las primeras estimaciones periodísticas hablaban de hasta 200 millones de libras, mientras que las referencias judiciales situaron el valor probado en torno a 14 millones. Esta diferencia no significa que el robo fuera menor, sino que el proceso necesitaba separar las reclamaciones, las estimaciones de mercado y los bienes cuya procedencia podía demostrarse.

¿Qué cambió después del robo?

Hatton Garden dejó expuestas varias vulnerabilidades. Una instalación dedicada a custodiar bienes de alto valor podía ser atacada durante un periodo festivo si las alarmas, la vigilancia y los protocolos de respuesta no funcionaban de manera coordinada. La polémica sobre la llamada de alarma impulsó revisiones internas de los procedimientos policiales y generó un debate sobre la responsabilidad de las empresas de seguridad.

El caso también mostró la importancia de seguir el dinero y los objetos después de un robo. La investigación no terminó con los arrestos: continuó con el análisis de bienes recuperados, la identificación de colaboradores y las reclamaciones de las víctimas. Además, confirmó que las redes criminales tradicionales podían aprovechar herramientas modernas de vigilancia y comunicación sin abandonar métodos físicos y conocimientos acumulados durante décadas.

Su impacto cultural fue considerable. El robo inspiró documentales, películas y series, pero las dramatizaciones simplificaron algunos aspectos y reprodujeron cifras iniciales que no coincidían con la valoración judicial. La reconstrucción histórica más fiable debe distinguir entre lo que se supo durante los primeros días, lo que la policía pudo probar y lo que finalmente establecieron los tribunales.

Preguntas frecuentes

¿Cuándo se descubrió el robo de Hatton Garden?

Los empleados lo descubrieron el martes 7 de abril de 2015, al regresar después del fin de semana largo de Pascua.

¿Cómo entraron los ladrones en la cámara acorazada?

Accedieron al edificio y perforaron la pared de la cámara con un taladro industrial, en lugar de entrar por la puerta principal de la instalación.

¿Se recuperó todo el botín?

No. La policía recuperó una parte de los bienes, pero una cantidad considerable de dinero, joyas y objetos nunca fue localizada o no pudo devolverse a sus propietarios.