El 11 de febrero de 1990, Nelson Mandela salió de la prisión Victor Verster, en Sudáfrica, después de 27 años encarcelado por su participación en la lucha contra el apartheid. Su liberación ocurrió pocos días después de que el presidente F. W. de Klerk legalizara el Congreso Nacional Africano y otras organizaciones prohibidas. El acontecimiento importó porque abrió una etapa de movilización y negociaciones para desmontar la segregación racial y transformar el sistema político. El resultado fue un proceso difícil que condujo a elecciones inclusivas y a la presidencia de Mandela en 1994.
Por qué la liberación fue un punto de inflexión
El apartheid había impuesto la segregación racial y excluido a la mayoría negra del poder político en Sudáfrica. Por eso, la salida de Mandela no significó el final inmediato del conflicto. El país todavía enfrentaba violencia, desconfianza y estructuras legales discriminatorias. Mandela salió decidido a continuar la movilización y, al mismo tiempo, a negociar una transformación democrática.
La imagen de su caminata hacia la libertad, tomada de la mano de Winnie Madikizela-Mandela, se convirtió en un símbolo global. Concentraba décadas de resistencia en un instante visible, pero su importancia más profunda estaba en lo que debía ocurrir después: convertir la autoridad moral de un prisionero en capacidad para negociar, contener la venganza y construir instituciones compartidas.
Los 27 años de prisión de Nelson Mandela
Nelson Mandela fue arrestado en 1962 y posteriormente condenado a cadena perpetua en el proceso de Rivonia, junto con otros dirigentes de la resistencia contra el apartheid. Pasó gran parte de su encarcelamiento en Robben Island, donde los presos políticos soportaron trabajos forzados y restricciones. Más tarde fue trasladado a Pollsmoor y, finalmente, a la prisión Victor Verster.
Durante la década de 1980 aumentaron las protestas internas, la presión económica y el aislamiento internacional del gobierno sudafricano. Mandela mantuvo contactos reservados con representantes del Estado, pero rechazó ofertas de libertad condicionadas a abandonar la lucha política. Para él, la liberación debía formar parte de una transformación más amplia.
La decisión de F. W. de Klerk y la salida de prisión
Días antes de la liberación, el presidente F. W. de Klerk había anunciado la legalización del Congreso Nacional Africano y de otras organizaciones prohibidas. También anunció la salida de Mandela. El 11 de febrero de 1990, el dirigente abandonó Victor Verster acompañado por Winnie Mandela ante las cámaras de todo el mundo.
En su discurso dejó claro que todavía debían terminarse las leyes y estructuras del apartheid. La salida fue, por tanto, una puerta negociada: abrió una nueva etapa, pero no resolvió por sí sola la violencia política, la desconfianza ni las desigualdades acumuladas.
De prisionero a negociador
Los años siguientes estuvieron marcados por conversaciones difíciles y episodios de violencia política. Mandela y de Klerk compartieron el Premio Nobel de la Paz en 1993. En 1994, Sudáfrica celebró sus primeras elecciones nacionales con participación de todos los grupos raciales y Mandela se convirtió en el primer presidente negro del país.
Las negociaciones condujeron al desmantelamiento de las leyes del apartheid y sustituyeron un orden político racial por una democracia constitucional. Sin embargo, ese resultado no fue obra de una sola persona: la democracia fue también fruto del trabajo de millones de personas y organizaciones durante décadas.
Reconciliación y desafíos pendientes
Como presidente, Mandela promovió una identidad nacional compartida y respaldó la Comisión de la Verdad y Reconciliación. Esta documentó violaciones cometidas durante el apartheid y ofreció amnistía condicionada en determinados casos. El proceso permitió testimonios públicos, aunque recibió críticas de víctimas que consideraron insuficientes las reparaciones o la justicia.
Mandela gobernó un solo mandato y dejó la presidencia en 1999. Su figura alcanzó una dimensión mundial, pero convertirlo en un símbolo sin contradicciones puede ocultar la participación colectiva y los problemas que continuaron: desigualdad, acceso a tierra, desempleo y diferencias en los servicios públicos.
La liberación de 1990 debe entenderse como el inicio de una transición democrática, no como el momento en que Sudáfrica resolvió automáticamente las consecuencias de décadas de legislación racial. Atravesar aquella puerta exigió organización colectiva, negociaciones y decisiones políticas sostenidas.
Preguntas frecuentes
¿Cuándo salió Nelson Mandela de prisión?
Nelson Mandela salió de la prisión Victor Verster el 11 de febrero de 1990, después de pasar 27 años encarcelado.
¿Qué ocurrió después de su liberación?
Se inició una etapa de negociaciones difíciles que condujo al desmantelamiento de las leyes del apartheid y a elecciones nacionales inclusivas en 1994.
¿Cuándo se convirtió Mandela en presidente?
Nelson Mandela se convirtió en el primer presidente negro de Sudáfrica en 1994, después de las primeras elecciones nacionales con participación de todos los grupos raciales.

