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El 8 de mayo de 1980, la Asamblea Mundial de la Salud declaró que la erradicación mundial de la viruela había sido alcanzada. La campaña internacional combinó vacunación, vigilancia epidemiológica, búsqueda activa de casos y contención de brotes en países con recursos muy diferentes. El último caso natural conocido se había identificado en Somalia en 1977, pero fueron necesarios aproximadamente dos años de búsquedas y verificaciones para descartar cadenas ocultas de transmisión. El resultado convirtió a la viruela en la única enfermedad infecciosa humana declarada erradicada en todo el mundo.

Qué era la viruela y por qué resultaba tan temida

La viruela era causada por el virus variola. Podía producir fiebre intensa y una erupción que evolucionaba hasta formar lesiones profundas. Muchas personas morían; otras sobrevivían con cicatrices permanentes o pérdida de visión.

La vacunación contra la viruela tenía una historia larga, pero durante gran parte del siglo XX la enfermedad continuaba circulando en diferentes regiones. El desafío no consistía solamente en disponer de una vacuna. Había que llevarla a comunidades remotas, conservarla, identificar rápidamente nuevos casos y comprobar que la transmisión realmente hubiera terminado.

Cómo funcionó la campaña internacional

En 1967, la Organización Mundial de la Salud intensificó el programa de erradicación. Además de las campañas amplias de vacunación, los equipos reforzaron la vigilancia epidemiológica. Cuando aparecía un caso, investigaban a sus contactos y vacunaban a las personas alrededor del foco para formar una barrera.

Este método permitía concentrar recursos donde existía transmisión activa, en vez de intentar vacunar indiscriminadamente a toda la población mundial al mismo tiempo. Los trabajadores sanitarios recorrían comunidades, reconocían síntomas, confirmaban casos y mantenían registros. La cooperación local era tan importante como la coordinación internacional.

Herramientas como la aguja bifurcada facilitaron la aplicación y redujeron la cantidad de vacuna necesaria. Aun así, el programa enfrentó guerras, regiones de difícil acceso, desconfianza y sistemas sanitarios con capacidades muy distintas. Los trabajadores locales fueron esenciales para informar casos y explicar la campaña en sus comunidades.

Los últimos casos naturales y la verificación

El último caso natural conocido de viruela mayor ocurrió en Bangladesh en 1975, mientras que el último de viruela menor se registró en Somalia en 1977. En términos generales, este último caso de viruela adquirida de forma natural fue el identificado en Somalia.

La declaración mundial no fue inmediata. Después del caso de 1977 comenzó un proceso de búsqueda y verificación internacional para asegurarse de que no quedaran cadenas ocultas de transmisión. Durante aproximadamente dos años se realizaron investigaciones, se revisaron registros y se visitaron países.

Una comisión internacional examinó la evidencia y certificó la erradicación en 1979. Al año siguiente, la Asamblea Mundial de la Salud respaldó oficialmente la conclusión y declaró alcanzada la erradicación mundial el 8 de mayo de 1980.

Por qué fue posible erradicarla

El éxito se apoyó en varios factores. El virus no tenía un reservorio animal que mantuviera la transmisión natural, los casos podían reconocerse clínicamente y existía una vacuna eficaz. Estas condiciones permitieron combinar la identificación de enfermos con la protección de quienes habían estado cerca de ellos.

La erradicación tampoco dependió únicamente de producir vacunas. Los equipos necesitaban localizar rápidamente los casos, confirmar los diagnósticos y proteger a los contactos. Ningún país podía eliminar la enfermedad por sí solo mientras continuara circulando en otro lugar. El logro requirió compartir información, personal, vacunas y experiencia en medio de conflictos, fronteras y sistemas sanitarios desiguales.

Qué cambió después de la erradicación

La viruela continúa siendo la única enfermedad infecciosa humana declarada erradicada en todo el mundo. Después de la erradicación, dejaron de ser necesarias las campañas rutinarias de vacunación contra la enfermedad. Sin embargo, se mantuvieron reservas de vacunas y protocolos de preparación.

También continuó el debate internacional sobre las muestras de virus conservadas en instalaciones de alta seguridad. Estas muestras recuerdan que los logros sanitarios necesitan gobernanza y cooperación continuas.

El legado de una victoria colectiva

La declaración de 1980 demostró que una enfermedad que había acompañado a la humanidad durante generaciones podía desaparecer mediante ciencia y cooperación sostenida. También dejó una lección sobre la fase final de una campaña: cuando el peligro parece casi vencido, todavía es necesario encontrar cada caso y mantener el esfuerzo.

La experiencia mostró que la vigilancia y la contención pueden ser tan decisivas como la vacunación. La cooperación local permitió reconocer síntomas, comunicar nuevos casos y adaptar el trabajo a cada comunidad, mientras la coordinación internacional hizo posible sostener una estrategia común hasta confirmar el final de la transmisión.

Preguntas frecuentes

¿Cuándo se declaró erradicada la viruela?

La Asamblea Mundial de la Salud declaró alcanzada la erradicación mundial el 8 de mayo de 1980, después de un proceso internacional de certificación.

¿Cuál fue el último caso natural conocido?

El último caso de viruela adquirido de forma natural se identificó en Somalia en 1977. Antes, el último caso natural conocido de viruela mayor había ocurrido en Bangladesh en 1975.

¿Por qué fue posible erradicar la viruela?

Existía una vacuna eficaz, los casos podían reconocerse clínicamente y el virus no tenía un reservorio animal que mantuviera su transmisión natural. La vigilancia y la contención completaron la estrategia.