El misterio de los dos hijos desaparecidos de la familia Romanov quedó prácticamente resuelto entre el 29 de julio de 2007 y 2009, cuando unos restos óseos hallados cerca de Ekaterimburgo fueron comparados con el ADN de la familia imperial. Las pruebas indicaron que pertenecían al zarévich Alexei y a una de sus hermanas, probablemente Maria. Junto con los análisis realizados sobre otros restos descubiertos en 1991, la genética demostró que los cinco hijos de Nicolás II y Alejandra murieron en 1918 y que ninguna de las jóvenes que afirmaron ser Anastasia era la hija superviviente de los zares.
Por qué surgió el misterio de los Romanov
La familia imperial rusa fue ejecutada en la madrugada del 17 de julio de 1918 en la Casa Ipátiev de Ekaterimburgo, durante la guerra civil que siguió a la Revolución rusa. Nicolás II, su esposa Alejandra, sus cinco hijos y varios sirvientes fueron asesinados por un destacamento bolchevique. Después, los cuerpos fueron trasladados y ocultados en una zona boscosa situada fuera de la ciudad.
El secreto que rodeó el enterramiento alimentó durante décadas las dudas. Las autoridades soviéticas no ofrecieron una explicación pública completa y los restos no fueron localizados de forma oficial hasta finales del siglo XX. Además, durante años faltaron los esqueletos de dos menores: el zarévich Alexei, heredero al trono, y una de sus cuatro hermanas.
La ausencia de esos restos dio fuerza a una de las leyendas más persistentes del siglo XX: que Anastasia, la hija menor de Nicolás II, había sobrevivido al fusilamiento. Varias mujeres utilizaron esa historia para presentarse como la gran duquesa. La más conocida fue Anna Anderson, cuyo caso llegó a los tribunales y a la prensa internacional.
El primer hallazgo: nueve esqueletos en 1991
Un grupo de investigadores había localizado de forma clandestina una fosa en la zona conocida como Porosenkov Log a finales de la década de 1970, pero el descubrimiento no se hizo público hasta el final de la Unión Soviética. En julio de 1991, las autoridades exhumaron nueve esqueletos: cinco correspondían a miembros de la familia imperial y cuatro a personas de su séquito.
Los análisis antropológicos indicaron que allí estaban Nicolás II, Alejandra, tres de sus hijas, el médico de la corte y tres sirvientes. Sin embargo, faltaban dos cuerpos. La identificación inicial fue discutida porque los restos habían sufrido daños, el enterramiento había sido alterado y las autoridades religiosas no aceptaron de inmediato todas las conclusiones científicas.
La investigación genética internacional comenzó a transformar el caso. Los científicos compararon el ADN mitocondrial, que se transmite principalmente por línea materna, con muestras de familiares vivos de Alejandra. Para identificar a Nicolás II también se estudiaron vínculos por línea paterna y muestras relacionadas con la dinastía Romanov. Los resultados mostraron que los esqueletos formaban una familia biológica y coincidían con los parientes conocidos.
Qué se encontró en 2007
El 29 de julio de 2007, investigadores aficionados y especialistas que examinaban el área situada al sur de la primera fosa encontraron fragmentos de huesos quemados y dientes. El lugar contenía restos parciales de dos individuos jóvenes, además de objetos compatibles con el traslado y ocultamiento de los cuerpos.
La ubicación tenía importancia porque coincidía con descripciones históricas del recorrido realizado por los ejecutores. Según los documentos conocidos, los cuerpos habían sido llevados a una zona apartada, rociados con sustancias químicas y parcialmente quemados para impedir su identificación. El hallazgo de los restos que faltaban permitió comprobar si la ausencia de Alexei y de una de sus hermanas respondía a una supervivencia o a un segundo enterramiento.
Los restos eran demasiado incompletos para resolver el caso solo mediante la antropología. Por eso se recurrió a varias técnicas: análisis del ADN mitocondrial, perfiles de ADN nuclear, cromosomas sexuales y comparación de parentesco con los individuos identificados en la primera fosa.
Cómo funcionaron las pruebas de ADN
El ADN mitocondrial de los restos femeninos fue comparado con descendientes de la línea materna de Alejandra. El ADN nuclear permitió estudiar simultáneamente numerosos marcadores heredados de ambos progenitores. También se analizaron los cromosomas Y y otros perfiles genéticos para establecer relaciones familiares.
Los resultados publicados en estudios independientes fueron muy consistentes. Los dos individuos de la segunda fosa eran un varón joven y una mujer joven. El varón compartía el perfil familiar esperado para Alexei y mostraba una relación de parentesco compatible con Nicolás II, Alejandra y sus hermanas. La mujer también era hija de la pareja imperial y hermana de las jóvenes encontradas en 1991.
Uno de los estudios calculó que la hipótesis de que los restos pertenecieran a los hijos de Nicolás II era muchísimo más probable que la alternativa de que fueran dos individuos sin relación con la familia. Otros trabajos emplearon secuencias genómicas completas y confirmaron la pertenencia de los restos a la familia imperial.
La investigación no dependió de una sola muestra ni de un único laboratorio. Se utilizaron restos de las dos fosas, familiares vivos y, para Nicolás II, material biológico conservado de una prenda asociada históricamente con él. La coincidencia entre diferentes líneas de evidencia redujo de forma decisiva la posibilidad de una identificación errónea.
¿Era Anastasia o Maria la hermana encontrada?
La genética resolvió la cuestión principal: la joven pertenecía a la familia Romanov y murió en 1918. La identificación exacta de la hermana fue más compleja porque los restos estaban fragmentados y las primeras reconstrucciones antropológicas no coincidieron por completo.
Algunos especialistas estadounidenses consideraron inicialmente que la joven ausente de la primera fosa era Anastasia. Investigadores rusos defendieron que se trataba de Maria. La diferencia no afectaba a la conclusión esencial: ninguna de las dos había escapado. Estudios posteriores que combinaron ADN nuclear, ADN mitocondrial y datos antropológicos favorecieron la identificación de Maria, aunque durante años la literatura científica describió con cautela a la joven como una de las hijas de Nicolás II.
La incertidumbre nominal ayudó a mantener vivo el interés popular por Anastasia, pero no dejó abierta una vía realista para la supervivencia. La evidencia genética estableció que la familia estaba completa entre las dos fosas.
Qué demostró el caso sobre Anna Anderson
La historia de Anna Anderson se convirtió en uno de los grandes episodios derivados del misterio. Anderson sostuvo durante décadas que era Anastasia y consiguió el apoyo de algunas personas relacionadas con la antigua corte. Sin embargo, las pruebas genéticas realizadas después de su muerte demostraron que no pertenecía a la familia Romanov.
La identificación de los restos de los cinco hijos reforzó esa conclusión desde otro ángulo. Si Alexei y sus hermanas fueron asesinados en Ekaterimburgo, no podía existir una Anastasia superviviente que hubiera vivido bajo otra identidad. La genética no solo identificó huesos: también permitió evaluar afirmaciones personales que habían dividido a historiadores, tribunales y descendientes de la aristocracia rusa.
Consecuencias históricas y forenses
El hallazgo cerró una de las principales incógnitas sobre el destino de la última familia imperial rusa. También permitió reconstruir con mayor precisión el crimen de 1918 y distinguir los hechos documentados de las leyendas posteriores.
Para la ciencia forense, el caso fue especialmente importante porque demostró que era posible identificar restos históricos gravemente dañados mediante la combinación de ADN antiguo, genética de parentesco y antropología. Los investigadores trabajaron con fragmentos expuestos al suelo, al fuego y a manipulaciones posteriores, pero obtuvieron perfiles suficientemente sólidos para establecer relaciones familiares.
La evidencia no eliminó todas las discusiones políticas o religiosas sobre la interpretación del asesinato, la responsabilidad de sus autores o el tratamiento de los restos. Sí resolvió, sin embargo, la pregunta concreta que había alimentado durante décadas las historias sobre Anastasia: los hijos que faltaban no escaparon. Fueron enterrados por separado y finalmente identificados mediante pruebas genéticas.
Preguntas frecuentes
¿Cuándo fueron encontrados los restos de Alexei y su hermana?
Fueron localizados el 29 de julio de 2007 en una segunda fosa cercana a Ekaterimburgo, en la zona de Porosenkov Log.
¿El ADN confirmó que Anastasia sobrevivió?
No. Los análisis demostraron que los cinco hijos de Nicolás II murieron durante la ejecución de 1918. Anna Anderson tampoco era Anastasia.
¿La joven de la segunda fosa era Maria o Anastasia?
Las primeras investigaciones discreparon, pero los análisis posteriores favorecieron la identificación de Maria. La conclusión segura es que era una hija de Nicolás II y Alejandra.

