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El 9 de febrero de 2020, en el Dolby Theatre de Los Ángeles, Parásitos, dirigida por Bong Joon-ho, ganó el Óscar a mejor película y se convirtió en la primera producción principalmente no hablada en inglés en recibir el premio principal de la Academia. La cinta surcoreana obtuvo cuatro estatuillas: mejor película, mejor película internacional, mejor dirección y mejor guion original. Su triunfo fue posible por la combinación de una historia socialmente reconocible, una trayectoria internacional iniciada en Cannes y una campaña que convenció a la industria de que el idioma no debía limitar la categoría más importante.

Qué ocurrió aquella noche en Los Ángeles

La 92.ª edición de los Premios de la Academia se celebró el domingo 9 de febrero de 2020. Parásitos competía por seis premios, entre ellos mejor película, dirección, guion original, montaje, diseño de producción y película internacional. La nominación a mejor película ya era excepcional: ningún largometraje surcoreano había llegado antes a esa categoría.

La película ganó primero el Óscar al mejor guion original para Bong Joon-ho y Han Jin-won. Después obtuvo el premio a mejor película internacional, una categoría que hasta ese año se denominaba mejor película extranjera. Bong también recibió el galardón a mejor dirección. El momento decisivo llegó cuando la Academia anunció a Parásitos como ganadora de mejor película, por delante de títulos como 1917, Joker, The Irishman y Once Upon a Time… in Hollywood.

El resultado estableció dos precedentes: fue la primera película no hablada en inglés en ganar mejor película y la primera en obtener simultáneamente ese premio y el de película internacional. La Academia registró además que Bong Joon-ho y la productora Kwak Sin-ae fueron los responsables del premio principal.

Por qué la película conectó con públicos de distintos países

Parásitos cuenta la relación entre dos familias de Seúl situadas en extremos opuestos de la escala económica. Los Kim viven en un semisótano y sobreviven con trabajos precarios; los Park habitan una casa moderna y espaciosa. Cuando el hijo de los Kim consigue trabajo como tutor de la hija de los Park, el resto de su familia encuentra la manera de entrar gradualmente en la vivienda como empleados.

La premisa permite reconocer un conflicto local —la desigualdad y la presión por ascender socialmente en Corea del Sur—, pero lo presenta mediante recursos comprensibles en cualquier lugar: el desempleo, las deudas, la vivienda, la inseguridad laboral y la distancia entre quienes pueden comprar comodidad y quienes deben improvisar para subsistir.

Bong no convirtió la película en un discurso directo. Mezcló comedia negra, suspense, drama familiar y elementos de thriller. La casa, las escaleras, el semisótano y el refugio subterráneo funcionan como espacios narrativos que hacen visible la jerarquía social. Esa combinación permitió que la película tuviera una lectura política sin dejar de ser una historia de tensión y entretenimiento.

El camino que comenzó en Cannes

La campaña internacional de Parásitos no empezó en Hollywood. El 21 de mayo de 2019, la película se estrenó en competición en el Festival de Cannes. El jurado, presidido por Alejandro González Iñárritu, le concedió por unanimidad la Palma de Oro, el máximo reconocimiento del certamen.

Ese premio fue importante por dos motivos. Primero, situó a Bong Joon-ho y al cine surcoreano en el centro de la conversación cinematográfica mundial. Segundo, dio a la película una legitimidad artística que ayudó a que distribuidores, críticos y votantes de otros países la tomaran en serio. Cannes señaló que fue la primera película surcoreana en ganar la Palma de Oro.

La cinta también obtuvo una amplia trayectoria durante la temporada de premios. Recibió reconocimientos de asociaciones de críticos y otros organismos de la industria, además del Globo de Oro a mejor película en lengua no inglesa y el BAFTA correspondiente. En enero de 2020, la Academia la incluyó entre las seis nominadas a los Óscar, una cifra inédita para una producción surcoreana.

Qué obstáculos tuvo que superar

El principal obstáculo era estructural: durante décadas, las películas que no estaban habladas en inglés fueron tratadas en Hollywood como una categoría separada. Aunque podían competir por dirección, guion o película, el premio principal había quedado asociado casi siempre a producciones anglófonas.

Parásitos enfrentó además una campaña difícil de clasificar. No era un drama social convencional, una comedia pura ni un thriller tradicional. Su tono cambiaba de manera brusca y buena parte de su fuerza dependía de los subtítulos. Para que la película triunfara, sus defensores tuvieron que convencer a los votantes de que leer subtítulos no reducía la experiencia cinematográfica.

La película también llegó a una ceremonia con competidoras muy fuertes. 1917 contaba con el respaldo de una destacada temporada de premios técnicos; Joker había sido un éxito internacional; y The Irishman, Little Women y Once Upon a Time… in Hollywood representaban a cineastas y estudios con gran influencia en Hollywood. El triunfo de Bong fue, por tanto, una decisión competitiva, no una consecuencia automática de la Palma de Oro.

El papel de Bong Joon-ho y del equipo

Bong Joon-ho llegó a los Óscar con una carrera consolidada en Corea del Sur y experiencia en producciones internacionales como Snowpiercer y Okja. Su cine combinaba géneros populares con conflictos relacionados con la desigualdad, la violencia institucional y la relación entre individuos y sistemas económicos.

En Los Ángeles, el director agradeció a otros cineastas que habían influido en su formación y compartió el foco con el equipo de producción. La productora Kwak Sin-ae aceptó el premio a mejor película junto a Bong. La victoria no fue únicamente la consagración de un director: reconoció el trabajo de los actores, guionistas, diseñadores, montadores, productores y distribuidores que habían llevado una película coreana a una audiencia global.

Qué cambió después del triunfo

El impacto más inmediato fue simbólico. La victoria demostró que una película podía ganar el máximo premio de Hollywood sin abandonar su idioma, su contexto cultural ni su identidad nacional. También confirmó que una producción asiática podía competir en igualdad de condiciones dentro de la categoría central de los Óscar.

En Corea del Sur, el triunfo fue considerado un acontecimiento nacional para su industria cinematográfica. La película ya había alcanzado una amplia audiencia en el país, y el interés internacional reforzó la visibilidad de sus actores, de Bong Joon-ho y del cine surcoreano en general.

En otros mercados, el premio produjo un repunte de espectadores y nuevas oportunidades de distribución. No significa que las barreras para el cine internacional desaparecieran, pero sí alteró la percepción de los estudios y de parte del público: una película subtitulada podía convertirse en un fenómeno masivo sin ser rehecha en inglés.

El legado también fue temático. Parásitos llegó a la ceremonia cuando la desigualdad económica, el acceso a la vivienda y la precariedad laboral eran asuntos presentes en numerosos países. Su éxito ayudó a que esas discusiones ocuparan espacios de crítica cultural y conversación pública sin separarlas de una experiencia cinematográfica popular.

Por qué sigue siendo un momento histórico

El triunfo de Parásitos no fue simplemente una colección de premios. Fue la culminación de un proceso que unió el reconocimiento de Cannes, la fuerza del cine surcoreano, una campaña internacional eficaz y una película capaz de convertir un problema social concreto en una historia universal.

La Academia ya había premiado películas extranjeras en otras categorías y había reconocido obras con abundantes diálogos en idiomas distintos del inglés. Sin embargo, hasta el 9 de febrero de 2020 ninguna película principalmente no anglófona había ganado mejor película. Por eso la imagen de Bong Joon-ho y Kwak Sin-ae levantando la estatuilla representó un cambio de frontera: el cine internacional dejó de ser visto únicamente como una sección especializada y pasó a ocupar el centro de la mayor ceremonia cinematográfica de Hollywood.

Preguntas frecuentes

¿Cuántos Óscar ganó Parásitos?

Ganó cuatro: mejor película, mejor película internacional, mejor dirección y mejor guion original.

¿Fue la primera película surcoreana nominada a mejor película?

Sí. También fue la primera producción surcoreana en ganar cualquier premio de la Academia y la primera en conseguir seis nominaciones en una misma edición.

¿Qué premio recibió antes de los Óscar?

En mayo de 2019 obtuvo la Palma de Oro del Festival de Cannes, concedida por unanimidad por el jurado de la competición.